La Caverna

15/10/2009 at 04:08 (Uncategorized)

Perplejidad en cliclo

Dante Solar
en: El Doble Filo de la Letra: “Poemas de Sol y Edad” (2004)

Se tiñen las estalactitas,
al tocar el frío de tu piel en el invierno,
cubriendo la caverna de astros fluviales,
la vergüenza se sonroja y el cariño se aprieta
por las vertiginosas huestes de la angustia

el estrecho portal de la memoria se resiste
a dejarte entrar una ves más

yo mismo no comprendo
como es posible tu presencia
en aquel enjambre helado,

bajo aquella techumbre asesina

se caen,
penetran en el suelo helado
penetran la maraña de sueños no vividos,
de ocasos inventados,
de fuegos que congelan el recuerdo

la cordura no es mas que otra estatua
adornando el paisaje del destierro

y el acento rechaza toda coherencia
cuando la palabra se vuelve mi enemiga

¿por qué me hablas de miedos?
Si conoces esta caverna mejor que nadie

¿por qué te vistes de perplejidad?
frente a aquel paraje endemoniado
blanco
eterno
tan tuyo como el terror

tan nuestro como la distancia
tan ajeno como tu cuerpo
tan frío como tus manos en aquella tarde

No tienes idea como conozco
tus rumbos en la caverna

no me culpes del sendero
la ausencia de certezas navega a la deriva
la historia naufraga

¡mujeres y niños primero!

Pero no los hay,
toda mujer se haya congelada
y el niño yace en su tumba helada

se hace difícil recodar la última ves
la distancia lo entierra todo,
con el frío de la espera
se adormecen los recuerdos,
y otra ves maldita sea la cordura,

maldita sea la palabra
que te inscribe en aquel paraje,
suave copo de nieve,
mortal

la palabra maldita,
la palabra…, tu nombre
la palabra “sediento”
la palabra “solo” y solamente sus derivados
la palabra “baúl”, “cofre”
cofradía de absurdos
que giran en torno a la ausencia,

¿por qué no estas?
¿por qué no estuviste?
¿por qué no llegas para detener la blasfemia de tu nombre?
Que mis manos esculpen
lejos de tu cuerpo…

Ya estoy harto de cinceles,
pues no quedan formas posibles
para darle al silencio

sin embargo cada repique,
se transforma en un nuevo cincel
y la caverna aparece ante la mirada
como un viejo museo,

como el viejo martirio de un
poeta que nunca lo fue
un montón de obras póstumas
que ya lo eran, antes de nacer…

he muerto en el verbo
en el mismo verbo que me vio nacer
y tu permaneces impávida de hielo
mujer hecha de azul
estancia de la distancia
pretérito confín de ilusiones,
corredor de recuerdos que nunca fueron
existencia de ti,

hasta un nuevo verano…

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